Cómo sacar el máximo partido a un check-in
Un check-in no es un examen. Es la información sobre la que tu coach construye tu próxima semana.

Si tu coach te envía un check-in cada semana, la tentación de rellenarlo deprisa, o solo cuando ha ido bien, es grande. Es una pena, porque justo las malas semanas son las que más le sirven a tu coach.
Ser sincero es más útil que quedar bien. ¿Tres entrenamientos perdidos, mal sueño, dos cenas fuera? Escríbelo. Tu coach no puede corregir nada en una semana que no conoce. Un plan que no funciona es un plan que tiene que cambiar, y eso solo lo sabe por ti.
Mide en un momento fijo. Pésate por la mañana, después de ir al baño y antes de desayunar. Haz tu foto de progreso en el mismo sitio y con la misma luz. El peso varía un kilo o más de un día a otro por el agua y la sal; quien mide en momentos distintos mide sobre todo ruido.
Mira la línea, no el día. Una mala medición no dice nada. Cuatro semanas en la misma dirección dicen mucho. Tu coach también lo mira así.
Rellénalo cuando te venga bien. Puedes guardar un formulario a medias y terminarlo más tarde. También puedes enviarlo sin cobertura; sale en cuanto vuelves a tener conexión.
Una vez enviado, queda registrado. Tu coach lee tus respuestas como definitivas. ¿Se te olvidó comentar algo? Dilo en el chat. En la app ves si ya ha leído tu check-in.
Y haz preguntas. Un check-in también es el momento de preguntar por qué tu plan es como es, o si se puede sustituir un ejercicio. Un buen coach prefiere explicarlo a que te lo saltes en silencio.


