Falla una domiciliación. Por ejemplo por falta de saldo o un número de cuenta antiguo. Stripe lo vuelve a intentar unas cuantas veces, repartidas en los días siguientes.
Tu miembro recibe un correo. Con un enlace al portal de pago, donde paga él mismo o actualiza sus datos de pago. En la app, junto a su suscripción, aparece que hay algo pendiente, con el mismo botón.
Tú lo ves. En el resumen de dinero y en la ficha del miembro aparece el impago.
Al cabo de unos días se pausa su acceso. Por defecto, a los catorce días; lo configuras en Cuenta y perfil → Transferencias y facturas, entre 1 y 90 días. Entonces ya no puede reservar ni entrar, y recibe un correo al respecto.
Si paga, todo se vuelve a abrir solo. No tienes que hacer nada.
¿Quieres encargarte tú? Envíale un mensaje desde su ficha. Un mensaje personal suele funcionar mejor que un tercer recordatorio.