Una ruta ordena las semanas hasta un objetivo: qué se entrena, qué cambia en la alimentación y una tarea para cada día. Tu cliente la marca en la app; tú ves cómo va. Las encuentras en Programas y rutas.
Rutas estándar. Rutas que preparamos nosotros, como una progresión hacia una competición o un programa para perder peso. Las puedes leer y asignar, pero no cambiar. Si quieres algo distinto, guarda una versión propia.
Escribir tu propia ruta. Con Diseñar una ruta nueva, o duplicando una ruta existente. Para cada semana indicas una fase (como progresión, descarga, pausa de dieta o pico), un título y una explicación que lee tu cliente. Para cada día pones una tarea corta, como rodaje largo: 12 km, a ritmo de conversación, si quieres con un plan de entrenamiento y puntos.
Tareas que se comprueban solas. Un día puede pedir algo medible, como una carrera, un paseo, una salida en bici, anotar el peso o escanear una máquina. La app comprueba entonces si eso ha pasado ese día antes de que cuente la marca.
Alimentación por semana. Una semana puede tener un ajuste respecto a los objetivos de tu cliente, como +300 kcal en una semana de progresión.
Una bifurcación. Deja que, a partir de cierta semana, tu cliente elija qué camino toma, con dos o más vías.
Aspecto. Elige un mundo que da color al camino y a los hitos en la app y, si quieres, una foto de portada propia.
Asignar. Elige el cliente y la fecha de inicio. La app prepara la semana uno; los días anteriores al inicio no cuentan como perdidos. Si das una hora fija para cada día, tu cliente recibe un recordatorio.
Seguimiento. Para cada ruta ves cuántas personas la siguen, cuánto han avanzado y qué porcentaje han cumplido en los últimos siete días. Si alguien se va quedando atrás, dale un empujón: una notificación en su móvil, como mucho una cada 24 horas.
Archivar. Una ruta que ya no asignas la archivas. Quien la está siguiendo continúa con normalidad.